viernes, 29 de junio de 2012

Última mirada

Me convertí en una mujer con ojos de caleidoscopio.
De niña dormía con el aroma de mi madre contenido en un pedazo de seda fría.
La ausencia, fiel compañera de los recuerdos.
Que infinitos son los segundos cuando se aguarda la espera.
Pero que silencio que hace ya.
¿No se habrán dado cuenta que la luz sigue encendida?
Será que la memoria de esa lámpara color fósforo encandiló sus parpados.
Ojos que no son de caleidoscopio sino de sombras semitransparentes.
No, sus sueños siguen tendidos en el armario.
Abrí la puerta que voy a salir. Dame tres minutos más, se encendió la noche.
Cerrala ahora, porque ya me fui.

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